LA POSIBILIDAD DE SER FELIZ

Todos los seres humanos aspiran a llegar a la felicidad, pero siempre sitúan esta felicidad más allá de lo que tienen en ese momento, la ven como si fuera algo que tuviera que alcanzarse, como si fuera algo por lo que tuvieran que luchar, como si fuera algo que llegara justo en el momento en que ellos consiguen hacer determinadas cosas, pero esta forma de ver la felicidad, en realidad los aleja de ella. Pensar que la felicidad se encuentra en algún futuro indeterminado, implica que ese futuro nunca se va a hacer presente, pues siempre estará mas allá de lo que el propio individuo ha conseguido; sin embargo, la felicidad se encuentra presente en todo momento alrededor de las personas.

La felicidad está siempre en el presente, siempre en el presente, y la felicidad está siempre en nosotros mismos y nunca en cosas ajenas a nosotros; ser feliz significa aprender a mirar en el presente y evitar cualquier tipo de deseo de cambio, en esos momentos somos felices, en esos momentos disfrutamos de la vida, en ese momento nos sentimos plenos y en total armonía con el universo; sin embargo, la dinámica que rige todas las actividades del cosmos nos impulsa a movernos de un estado a otro, es el motor de nuestras vidas, es ese algo inexplicable que nos impulsa y nos empuja a buscar nuevos horizontes de realización personal.

Entre la felicidad y la evolución debemos equilibrar nuestras vidas, entre esos dos impulsos radica el secreto del vivir armónico, del equilibrio espiritual, de la realización personal.

Mediten intensamente en estos dos aspectos, experiméntelos en sus vidas, aprendamos a ser felices viviendo en el presente y eliminando hasta el más mínimo deseo de cambio, experimentemos la felicidad, y después, sin apegarnos a ella, busquemos que esa fuerza de evolución nos impulse adecuadamente para que, cumpliendo la voluntad divina, podamos alcanzar niveles más altos de realización personal.

[..]

Hacer la comunión con la vida que nos rodea, es comprender las fuerzas divinas que se mueven, impulsan y transforman las naturaleza, es entender los designios divinos alrededor nuestro, es fundir nuestras voluntades con las voluntades divinas que se están manifestando en cada una de las cosas creadas. De ese estado de comunión perfecta con la creación, nace un nuevo estado de actividad creadora permanente; sólo el ser que ha logrado establecer la completa comunión con la naturaleza, podrá trabajar en completa actividad creadora, manifestando una armonía interior y exterior evidente para todos; sus palabras y sus acciones, serán congruentes con sus pensamientos y sentimientos, su vida será una bendición de Dios trabajando en su nombre en medio de los seres humanos, su mirada será la mirada de Dios, y sus palabras, la voluntad divina expresada por un ser humano.

¿Cómo lograr que estos estados puedan ser reproducidos a voluntad? ¿Cómo lograr que los momentáneos chispazos de armonía personal que todo ser humano experimenta en sus vidas, puedan ser controlados, evocados y expandidos, para hacerlos nuestro permanente nivel de conciencia? Esta es, sin duda, una de las grandes búsquedas de la humanidad en todas las épocas. Lo que yo me propongo con este trabajo, es, precisamente, presentarles algunas técnicas que pudieran servirles para este propósito:

Vivir en la emoción de vivir.
Vivir en la comprensión de que Dios está con nosotros.
Vivir trabajando en la Voluntad Divina.

Son algunos de los múltiples frutos que se alcanzan cuando se ha logrado dominar ese estado de conciencia.

[...]

Decálogo para conseguir la felicidad
[...]

1.- Nadie va a darme la felicidad, sólo yo puedo conseguirla. En este primer pensamiento, el ser humano toma la responsabilidad de su vida e inicia una búsqueda y un esfuerzo por encontrar eso que tanto busca.

2.- Yo soy un ser único en toda la tierra, nadie me comprende mejor que yo, y nadie sabe lo que yo necesito mejor que yo. En este segundo principio se dan las bases para eliminar cualquier ofensa que las personas reciban de parte de otras; cualquier comentario que deprima a una persona podrá ser nulificado bajo este principio, ya que la persona reconoce que nadie puede opinar acerca de ella, puesto que nadie la conoce mejor que ella misma.

3.- Lo que recibo ahora es lo que sembré ayer, y lo que siembre ahora será lo que reciba mañana. Este tercer principio permite al ser humano reconocer que los problemas actuales son resultado de acciones incorrectas del pasado, pero que, por lo mismo, el momento presente es el indicado para ir sembrando un futuro.

4.- Ni el pasado ni el futuro pueden lastimarme, sólo el presente tiene valor en mi vida. Entendiendo este cuarto principio, la persona le dará todo el valor que tiene su momento presente y le restará importancia a los hechos pasados que le causan remordimientos, y a los hechos futuros que le causan angustia.

5.- Sólo yo decido lo que debo hacer en este momento. Es decir, el ser humano entiende que las influencias ajenas son tan sólo eso, influencias, y él es el único que puede decidir qué hacer en ese instante.

6.- Sólo en el amor y en la paz interior puedo tomar las decisiones correctas. Es decir, si hemos de actuar en el tiempo presente, tendremos que hacerlo en paz, y con amor, pues de esta manera, las acciones que tomemos estarán inspiradas en nuestra más alta capacidad tanto de servicio como de inteligencia.

7.- En mis decisiones tomaré siempre en cuenta el beneficio de los demás. Es decir, tomaré aquellas decisiones que beneficien a la mayor cantidad de personas; de esta forma, mi vida se estará encaminando hacia la más alta gloria que es la de recibir la compensación por el servicio prestado a los demás.

8.- Mi cara es el reflejo de mi estado interior. Es decir, cuidemos siempre el aspecto de nuestro rostro, adornémoslo siempre con la sonrisa, y que los ojos se encuentren siempre prestos a mandar una mirada de amor, porque de esta forma estaremos reflejando la serena armonía de quien ha aprendido a caminar en el sendero de la felicidad.

9.- Soy un hombre al servicio de la humanidad. Es decir, todo lo que yo haga, todo lo que yo diga, todo lo que yo piense o sienta, servirá para gloria de la humanidad, o bien, para perdición de ella.

10.- Yo tengo una misión en la vida, ser feliz y hacer feliz a los demás. Este último principio da sentido a nuestra existencia, y, a la vez, orienta nuestros esfuerzos hacia el beneficio de toda la humanidad.

[...]

El primer principio: Nadie puede darme la felicidad, sólo yo debo conseguirla.

[...] ¿Dónde reside el valor de esta afirmación?. Más allá de nuestro pueril significación de lo que es la felicidad, tenemos que encontrar el verdadero sentido de la palabra; la felicidad es un estado de conciencia, no es un goce pasajero, ni es un estado armónico transitorio, no debe estar asociado a ciertas causas externas, porque entonces deberíamos llamarlo de otra forma, pero no felicidad.

La gran diferencia entre la felicidad que proviene de la integración en el presente y la felicidad que se logra mediante el haber alcanzado cierto objetivos, o el haber sucedido ciertas cosas, reside en la permanencia de la primera y en la temporalidad de la segunda, es decir, el ser humano, en el primer caso, alcanza la felicidad como un estado normal del ser y empieza a vivir en él; en el segundo caso, la felicidad sigue dependiendo de que las condiciones externas se mantengan y no cambien.

Si observan, la felicidad a la que he venido refiriéndome no es conceptual, es una experiencia real, vivida, experimentada únicamente por el ser, e imposible de ser transmitida a otras personas por ninguna vía; la felicidad es algo personal, es algo que sólo el ser comprenderá una vez que la haya experimentado, y, cuando esto suceda, la descripción que podría hacer de ella a otras personas, resultará tan vacía, que en definitiva no podrá ser descrita ni imaginada por los demás.


[...]

EL segundo principio: Yo soy un ser único en toda la tierra.

Hoy vamos a estudiar el segundo principio que afirma que cada ser humano es único y que sólo él es capaz de comprenderse a sí mismo y de entender y cambiar sus procesos de percepción.

[...]

Una cosa debemos entender: nosotros somos únicos en todo el mundo, no hay otro ser como nosotros, no existe otro ser que piense igual que nosotros; lo que nosotros hacemos lo hacemos por convicción propia, y si nos equivocamos, nosotros seremos quienes aprendemos, y si acertamos, nosotros seremos quienes obtengamos la gloria. (...) Es muy cierto que vivimos continuamente interaccionando con otros, y que de esta continua interacción surgen una multitud de decisiones de parte nuestra, pero, más cierto que todo eso, es que nosotros somos criaturas únicas en el universo y que lo que pasa dentro de mi ser, sólo yo puedo entenderlo y los resultados de lo que haga, sean buenos o malos, satisfactorios o frustrantes, serán únicamente mi responsabilidad.

No aceptaremos las ofensas provenientes de otras personas, porque carecen de significado al no entender ellos nuestro verdadero ser; los consejos y todas las buenas intenciones que otras personas tengan para ayudarnos y guiarnos en nuestra vida, las escucharemos con el debido respeto, pero entendiendo que nuestras vidas son únicamente nuestras y que en el camino que vamos siguiendo, cada paso que damos, nos acerca o nos aleja de la meta que nosotros mismos nos hemos definido.

[...]

El Tercer principio: Lo que recibo ahora es lo que sembré ayer.

Ahora, un tercer punto que nos debe llevar a adquirir una mayor responsabilidad de nuestros actos, es el que nos enseña que todo lo que recibimos en el tiempo presente, no son sino frutos de acciones tomadas en el pasado, pero, a la vez, mis acciones presentes serán las semillas cuyos frutos recogeré en el futuro. Aparentemente, es un principio que ha sido estudiado ampliamente en todas las religiones y filosofías del mundo, es un concepto que nosotros recibimos desde el momento en que abandonamos la cuna, y que no se aparta de nuestras vidas hasta el momento en que abandonamos el cuerpo físico. ¿Qué podemos agregar a éstas ya tan conocidas palabras, qué podríamos decir además de todo lo que ustedes han aprendido ya?.

Para empezar, quisiera decirles, que como ley universal, ésta se cumple en todos los niveles, no únicamente en el reino humano, sino en todos los reinos; no únicamente en el planeta tierra, sino en toda la creación, por lo mismo, si en el tiempo presente recogemos lo que ha sido sembrado en el pasado, busquemos entonces las causas de aquello que estamos viviendo.

[...]

Regresando al principio que en nuestro decálogo ocupa el cuarto lugar, y que afirma que nada del pasado ni del futuro pueden lastimarme y que sólo el presente tiene valor para mí, analicemos esta afirmación desde el punto de vista de los estados de alta y baja energía:

La felicidad se obtiene en el presente: aquí y ahora.

En principio, la persona que se preocupa por cosas que ya pasaron y acerca de las cuales nada puede hacer, observaremos que mentalmente se encuentra ligada a un pasado que la lastima; los recuerdos son regiones de la mente que desgastan la energía que tenemos disponible para vivir el presente. Por otra parte, las angustias ocasionadas por hechos que todavía no acontecen, que se encuentran en un futuro, ya sea próximo o lejano, son también zonas de la mente que desgastan energéticamente a la persona; una persona que modifica sus estados de ánimo, simplemente por mantener activada esa zona de su mente que tiene que ver con su pasado o su futuro, gasta toda la energía que tiene disponible para trabajar en su presente y la imposibilita a actuar adecuadamente; la persona que piensa en el pasado o en el futuro se inmoviliza en el presente, se queda estática, mientras su mente viaja a regiones inútiles de su existencia.

Es preciso entender que la felicidad no puede ser obtenida ni en el pasado ni en el futuro, es preciso entender que esas son zonas que únicamente afectan negativamente a la persona; aún cuando ésta se refugiara en aquellos recuerdos que le proporcionan gratos momentos, o bien fabricando castillos o ilusiones en el futuro y le dan una cierta tranquilidad en su conciencia, entendamos, que tanto uno como el otro, son aspectos en los que se gasta energía, energía que está disponible para vivir el momento presente.

La sana programación del futuro.

Quisiera aquí hacer una distinción en lo que se refiere a construir castillos de naipes para un futuro ilusorio y construir una meta racionalmente lógica y emocionalmente aceptable hacia la cual la persona pretende dirigir sus pasos; en este segundo caso, la construcción se hace como una estrategia para orientar la vida de las personas, y en estos casos, esa energía está bien empleada. Sin embargo, si la persona construye sus castillos y no trabaja en su presente para hacer realidad esos deseos, la energía que ha gastado construyéndolos es energía perdida, energía inútil.

[...]

Por otra parte, hacer una cuidadosa valoración de las experiencias pasadas para extraer de ellas las lecciones que podamos emplear en el presente, es, sin duda, una gran inversión de sus energías.

[...]

Sólo yo decido qué es lo que tengo o debo hacer en este momento.

El 5to. principio que habíamos enunciado como: Sólo yo decido qué es lo que tengo o debo hacer en este momento, es un claro ejemplo de la utilización de este depósito de energía llamado autoestima. Todas las personas se ven influenciadas por las condiciones externas en sus decisiones de qué es lo que deben hacer en determinados momento, los estímulos provenientes de nuestros familiares o amigos siempre son en el sentido de “deberías hacer tal o cual cosa”, frecuentemente se insiste en que la persona debería mortificarse, preocuparse, angustiarse o arrepentirse de cualquier cosa pasada o futura, esos continuos estímulos representan virus psicológicos que promueven estados de baja energía en el ser.

Los pensamientos y las emociones son influenciados por lo externo.

Una persona insensible puede, tal vez ignorarlos, pero la mayoría de los seres humanos dan cabida a todos esos comentarios y estímulos, y por lo mismo, se sumergen en torbellinos de pensamientos y emociones negativas que consumen, de una manera lamentable, las reservas de energía que cada uno acumula a lo largo de su vida. De esto resulta, que las emociones y los pensamientos son manipulados por las influencias externas, sin el más mínimo control de la voluntad del ser. Cuando decimos: sólo yo decido qué hacer en este momento, reafirmamos la integridad como persona, cortamos la influencia proveniente del exterior y, en este momento, se toma el control de los pensamientos y las emociones.

[...]

Sexto principio.- Sólo en el amor y en la paz interior puedo tomar las decisiones correctas,es decir, la persona debe refugiarse en su interno, llenarse de amor a la humanidad, y, desde esa plataforma, tomar las decisiones más adecuadas para las circunstancias de su vida presente.

Toda decisión que comprometa a terceras personas o que tenga una influencia decisiva en el futuro de la misma persona, debe ser cuidadosamente analizada y valorada a la luz de las implicaciones o consecuencias que puedan tener en el futuro. (...) Hablamos entonces de un alcance social y de una trascendencia temporal; el alcance social de nuestras decisiones será el estudio que hagamos del número de personas involucradas; y la trascendencia temporal, es la amplitud del efecto que tendrá esa decisión en el resto de nuestra vida o de las vidas de las personas afectadas.

[...]

Las decisiones que toma cada ser humano deben ser inspiradas en la más alta calidad de amor que pueda manifestar, y dentro de la atmósfera de la paz interior que debe generarse para tener el correcto balance de los análisis que hagamos.

[...]

Por ahora sólo resta decirles, que la práctica de la meditación lleva a una persona directamente a establecer el contacto con su espacio vital, y dentro de esa zona de paz interior y de amor universal, es posible tomar las decisiones más correctas y adecuadas para el futuro de cada uno de ustedes.

[...]

Y llega un momento en que hay que tomar decisiones, decidir qué sendero habrá que tomar, cuál será la siguiente dirección en que habremos de encaminar nuestros pasos, y en medio de su paz interior, de la sublime irradiación de amor, deja que su conciencia espiritual lo oriente para entregarse de lleno al sendero de la luz, porque sólo en la paz y en la sublime irradiación del amor, podemos tomar las decisiones correctas y el ser se agiganta al percibir la Voluntad Divina dentro de su ser y entiende otro maravilloso principio: en mis decisiones sólo consideraré aquellas que promuevan el más alto beneficio a la mayor cantidad de personas. Cuando la voluntad Divina fluye a través del interno del ser, la personalidad se expande y se funde para beneficio de la humanidad, el ser se niega a sí mismo para crecer, multiplicándose en cada uno de sus semejantes; es la personalidad la que se crucifica para entregarse de lleno a la humanidad y resucitar al tercer día, una alegoría que nos indica claramente, que aquel que se niega a sí mismo para entregarse al servicio, es el que se encuentra más cerca de la Voluntad Divina.

[...]

La persona que ha decidido seguir el camino de la felicidad no puede equivocarse, la experiencia que está sintiendo en su interno es reflejada a través de cada poro de su piel, es mostrada al mundo con sus ojos, con sus palabras, con sus movimientos, con su sonrisa, con la tranquilidad de su rostro. La armonía es una fuerza cósmica que normaliza el flujo energético entre todos los vehículos del hombre y, por lo mismo, el vehículo físico se convierte en una expresión perfecta de esta misma armonía, como es adentro es afuera; la expresión se torna dulce, serena, armónica, los rasgos se suavizan, la mirada se llena de un sentimiento de amor, la misma entonación de la voz nos habla de esa fuerza, de esa armonía, de esa tranquilidad que la persona está sintiendo en su interno; el ser humano se hace congruente con su realidad interna, y aunque permaneciera callado, su rostro hablaría por él, y aún cuando sus palabras estuviesen recriminando suavemente a una persona, sus ojos le estarían hablando del inmenso amor con que lo hace, su mirada penetraría las más cerradas cárceles de los corazones lastimados; la forma de hablar y conducirse inspirarían tal confianza en el resto de las personas, que todos los temores y todos los prejuicios caerían derrumbados ante este magnetismo que irradia. Por eso es importante cuidar el rostro y entender que las emociones internas se van reflejadas en ese espejo que todos tenemos en la cara.

Cultivar el contacto profundo con los demás.

Cultiven las miradas dulces, profundas y escrutadoras, no descuiden el lenguaje y véanlo siempre como la más perfecta manifestación que el hombre ha desarrollado para acercarse los unos a los otros. Usen sus manos para trabajar y para explorar los caminos ocultos hacia el corazón de sus semejantes; un apretón de manos, una palmada en la espalda, tal vez sean capaces de romper los más duros cerrojos. Acérquense sin temor hacia aquellos a quienes aman y muéstrenles algo de esa paz interior que ahora experimentan.

[...]

Yo soy un ser al servicio de la humanidad, es decir, el hombre en todo lo que hace presta un servicio a la sociedad, e incluso a los otros reinos que conforman a todo el planeta.

Toda actividad redunda en beneficio de otros seres.

¿Se han puesto a pensar que el trabajo que ustedes desempeñan sirve igualmente para otras personas?. ¿Se han puesto a pensar que el dinero que ustedes gastan en sus alimentos, o vestidos, o en su hogar, es dinero que va a ayudar a otras personas?. ¿Han meditado que cada vez que utilizan la luz o encienden un televisor, o utilizan algún aparato eléctrico, en realidad están trabajando para otros?. El ser humano vive dentro de una sociedad y todo lo que hace redunda en beneficio de otros seres. Existe una estrecha interrelación entre todos y cada uno de los seres humanos, por eso es que el principio de que soy un ser al servicio de la humanidad cobre un sentido universal. En cada momento alguno de nuestros actos está sirviendo a otras personas; en cada instante, mi conducta afecta a otras personas, mi permanencia en el mundo no es otra cosa que un acto mediante el cual afecto a toda la humanidad.

[...]

Servir a la humanidad es estar conscientes de que somos parte de ella, es estar conscientes de que cada uno de los seres humanos no es más que una pequeña tuerca dentro del engranaje universal, es entender que si aspiramos a llegar a las alturas del conocimiento divino, nuestra plataforma de apoyo deben ser nuestros propios hermanos, aquellos a quienes queremos dirigir, a quienes queremos iluminar, a quienes queremos redimir de un pasado desventurado.

[...]

Si entendiéramos que podemos ver la felicidad en cada cosa creada, percibir la belleza detrás de las apariencias, encontrar la armonía ahí en donde normalmente observamos sólo problemas; si fuésemos capaces de percibir ese chispazo divino de Voluntad Divina yacente en todas las cosas, diríamos entonces que hemos aprendido a abrir los ojos a la felicidad, porque el hombre tiene una misión, la misión de ser feliz y de hacer felices a los demás, ésta es la misión que deberíamos todos entender.

La esencia de la felicidad.

La felicidad es simplemente la ausencia de juicios negativos, la ausencia de lamentaciones, la ausencia de las autocríticas y la apertura total a la Voluntad de Dios. Sólo el ser que es capaz de percibir el rostro divino detrás de todas las situaciones que enfrente en la vida, es capaz de permanecer en paz mientras todo a su alrededor parece desmoronarse. La felicidad interior produce inevitablemente la paz, la quietud, el sosiego; pero, para alcanzar esa felicidad interna, hace falta purificar los filtros a través de los cuales se perciben las cosas de la vida.

Hemos hablado ya largamente acerca de los nueve principios que conducen al camino de la felicidad; este último, más que principio es una ley.

El hombre vino al mundo para ser feliz y hacer felices a los demás, vino a entender que como extensión divina en la tierra, su misión es glorificar al Padre en cada acto de su vida y, a la vez, como parte de una sociedad humana, trabajar incansablemente al servicio de los demás, no únicamente para llevar esa paz y esa armonía, que concede la felicidad, a los que nos rodean.

Así pues, esta última ley sella con cordeles de oro el decálogo de principios que todo hombre debería seguir para ser partícipe del camino de la felicidad.

Maestra Kwan Yin
Inició: Marzo 29, 1992
Acabó: Septiembre 27, 1992.

Meditación
del libro Viaje hacia el bienestar de Deepak Chopra.

Aunque en el presente occidental, cuando se piensa en la meditación se lo hace en términos de manejo de las tensiones y la relajación, su verdadero propósito es espiritual. Los yoguis y videntes que reconocieron primero estas prácticas, ya vivían bastante relajados en sus cuevas de los Himalaya. Ellos meditaban para descubrir su verdadero yo; meditaban para lograr el esclarecimiento.

De todas las experiencias que vivimos, la de nuestro yo interior es la más importante. El cuerpo es la experiencia objetiva de nuestras ideas, en tanto que la mente es su experiencia subjetiva. El cuerpo se encuentra en constante cambio, y la mente, con sus pensamientos, sentimientos y deseos, también va y viene. Uno y otra son experiencias atrapadas en tiempo y espacio; no son el experimentador. Quien tiene la experiencia está más allá del tiempo y el espacio, es tu verdadero yo. Es el factor atemporal de toda experiencia limitada por el tiempo, el que siente detrás del sentimiento, el pensador detrás del pensamiento, el animador de nuestros cuerpos y mentes. Se trata de nuestra alma.

Hoy, la ciencia nos permite rastrear un pensamiento o una intención al microsegundo de ocurridos, pero todo el equipamiento científico del mundo aún no sabe decirnos de dónde proviene un pensamiento ni quién lo genera. No puedes encontrar tu verdadero yo en tu mente ni en tu cuerpo, simplemente porque no estás allí. Escuchamos a Beethoven por la radio, pero no tiene sentido desarmar el aparato para encontrar al músico. El no está allí. La radio sólo es un instrumento que atrapa un campo de información y lo convierte en un hecho en el tiempo y el espacio. De manera similar, tu verdadero yo es un campo no local de información que está atrapado en tiempo y espacio por el cuerpo y la mente. Tu alma, pensadora de pensamientos, encuentra expresión a través de la mente y el cuerpo, pero cuando el cuerpo y el cerebro están destruidos, nada auténtico le sucede a tu verdadero yo. El espíritu incondicional no está en la energía ni en la materia, sino en los espacios de silencio que hay entre nuestros pensamientos.

Existe entre cada uno de tus pensamientos un espacio donde elaborar los pensamientos, donde eres un infinito hacedor de elecciones. Esta “brecha” entre pensamientos es la ventana a tu yo más elevado, la ventana al yo cósmico. El verdadero yo no puede aprisionarse dentro del volumen de un cuerpo o el espacio de una vida. Es el pensador en el campo de la memoria y la información en el espacio entre pensamientos.

El espacio entre pensamientos es el silencio, el silencio fértil. Se trata de un silencio lleno de infinitas posibilidades de pensamientos, un campo de pura potencialidad.

Es el verdadero yo. El pensador es un silencioso hacedor infinito de elecciones que reside en el nivel de la “brecha”. Tu verdadero yo y mi verdadero yo son dos campos de silencio de infinitas posibilidades. Las distintas entre tú y yo son las diferentes experiencias posibles que elegimos a nivel de esa brecha. La acción crea memoria, la memoria crea deseo y el deseo nuevamente conduce a la acción. Las semillas de nuestros recuerdos y los deseos existentes en la brecha buscan manifestarse a través de los instrumentos de la mente y el cuerpo y crean todo el mundo en el que vivimos.

Nuestra existencia tiene tres niveles: 1) el cuerpo físico, compuesto de materia y energía; 2) el cuerpo etéreo que contiene la mente, la inteligencia y el ego; y 3) el cuerpo casual, que contiene el alma y el espíritu. La práctica de la meditación saca nuestro conocimiento del estado perturbado de conciencia de la mente y del mundo de objetos físicos para llevarlos al silencio, estado sereno de conciencia que habita en el alma y el espíritu. Mediante su práctica regular accedemos a la infinita reserva del conocimiento, realidad máxima de la creación. Tenemos la experiencia de quién somos verdaderamente: conciencia pura, sin límites. Cuando experimentamos quiénes somos en realidad, recuperamos la memoria del todo, o sea la salud de nuestra vida.

Existen muchas formas de meditación. Las prácticas más avanzadas abarcan el uso de mantras, sonidos primitivos, los sonidos básicos de la naturaleza, que actúan como un instrumento de la mente, un vehículo que lleva a nuestra conciencia del nivel de actividad al nivel de silencio. En general, los mantras son seleccionados por un instructor competente y transmitidos individualmente. En el Centro de Medicina para mente y cuerpo de San Diego, enseñamos la Meditación por Sonidos Primitivos. También existen meditaciones menos específicas aunque eficaces. Aquí describimos una de esas prácticas, la Meditación Atenta, una excelente forma de ponerse en camino.

La Meditación Atenta
del libro Viaje hacia el bienestar de Deepak Chopra

La técnica de la Meditación Atenta es un procedimiento simple que puede crear un estado profundo de relajación de la mente y el cuerpo. A medida que la mente se aquiete aunque permanezca despierta, experimentarás niveles de conciencia más profundos y silenciosos.

Empieza por sentarse cómodo en un lugar tranquilo, donde tengas pocas posibilidades de ser molestado.

Cierra los ojos.

Respira normal y naturalmente; poco a poco permite que tu conciencia se concentre en la respiración. Simplemente observa tu respiración, tratando de no controlarla ni alterarla en ninguna forma consciente.

Mientras observas tu respiración, tal vez notes que ésta cambia espontáneamente. Puedes variar su velocidad, ritmo o profundidad, e incluso puede haber momentos en los que tu respiración parece detenerse un rato. Al margen de lo que suceda con tu respiración, obsérvala en forma inocente, sin tratar de provocar ni iniciar ningún cambio.

Descubrirás que a veces tu atención se desvía de la respiración y estás pensando en otras cosas o prestando atención a los ruidos que llegan de afuera. Siempre que notes que no observas tu respiración, vuelve lentamente a concentrar tu atención en ella.

Si durante la meditación notas que te concentras en algún sentimiento, estado de ánimo o expectativa, trátalo como lo harías con cualquier otro pensamiento y lentamente vuelve tu atención hacia la respiración.

Practica esta meditación durante quince minutos.

Al cabo de esos quince minutos, mantén los ojos cerrados y permanece cómodamente sentado otros dos o tres minutos. Sal de la meditación en forma gradual antes de abrir los ojos y volver a la actividad.
...

Se recomienda la práctica de esta Meditación Atenta durante más o menos un cuarto de hora, dos veces al día, a la mañana y a la noche. También es posible esta técnica durante unos minutos a lo largo del día, para ayudar a que te concentres, si te sientes molesto o agitado.

Durante la práctica de la meditación tendrás una de estas tres experiencias. Cualquiera de ellas es correcta.

Tal vez te sientas aburrido o inquieto y tu mente puede llenarse de pensamientos, señal de que tensiones y emociones de raíces profundas están liberándose de tu organismo. Mediante una práctica continua y sin esfuerzo de la meditación, facilitarás la eliminación de todas estas impurezas de tu mente y tu cuerpo.

Tal vez te quedes dormido. Si así sucede en medio de la meditación, es señal de que necesitas más descanso en otros momentos del día.

Tal vez entres suavemente en la “brecha”. Cuando el mantra o respiración se torna más estable y refinada, entras en la brecha existente entre tus pensamientos, más allá del sonido, más allá de la respiración.

Si permaneces descansado, cuidas de ti y te tomas el tiempo necesario para dedicarte a la meditación, sin duda entrarás en contacto con tu ser interior. Te internarás en la mente cósmica, la voz que te susurra en forma no verbal en los espacios de silencio entre tus pensamientos. Esa es tu inteligencia interior, es el genio máximo y supremo que refleja la sabiduría del universo. Confía en esta sabiduría interior y todos tus sueños se harán realidad.

Meditación en la Luz
Introducción a la técnica de Meditación en la Luz

Desde el momento en que el hombre empieza a preguntarse qué hace como especie y como individuo, parado sobre este globo; de dónde fue traído y para qué; desde el momento que intuye que fuera de su rutina diurna y nocturna, sea cual fuere ella, hay una realidad más profunda y universal; a partir de esos momentos de indagación y buceo interior, el hombre comienza a transitar conscientemente el llamado camino espiritual.

Simultáneamente, también ocurre que desde ese momento nos afanamos por alcanzar esa otra realidad y vivir cada instante más cerca de ella. Como si hasta ese momento hubiésemos sido sólo caricaturas infantiles respecto de un potencial magnífico que no conocemos con claridad total, pero del que tenemos destellos suficientes como para creer en él.

Buscamos entonces la forma, el cómo llegar a vivir no sólo unos pocos momentos sino cada instante en armonía con esta fuente interna radiante y poderosa.

Esta aspiración es el motor de todo sincero buscador espiritual. Muchos de nosotros nos encontramos en el camino cuando el sentimiento de insatisfacción respecto de nuestras vidas era o es, muy fuerte. A una clara sensación de rechazo por la superficialidad y la falta de sentido, en general está unida la imposibilidad de deshacernos de hábitos, relaciones y conductas inútiles, automáticas, antiguas, en fin, todas ellas muy poco convenientes para la realización de la plenitud.

El objetivo central de la meditación en la Luz como práctica efectiva de nuestra disciplina espiritual es el contestar a la pregunta básica "¿quien soy?". A esta pregunta la meditación da una respuesta que surge desde la experiencia de nuestro interior. Es decir, que es un camino para saber quién es uno a partir de la vivencia real de esa fuente poderosa y radiante.

No importa el nombre que se le atribuya a esa esencia común de todo el género humano y más aún de todo lo viviente: Atman o Alma, Centro Crístico, Ser Inmanente, Yo Superior, Ser, Espíritu, Núcleo Búdhico, etc. Lo importante es el significado común de todos estos términos que podrían resumirse como la divinidad interior.

Sintetizando, la meditación es una vía, un sendero para producir el contacto o bien un acercamiento con nuestra propia divinidad interior.

¿Que es lo que tiene de particular la Meditación en la Luz?, ¿en que se diferencia de otras técnicas, y por qué sus características nos son tan convenientes?

Vamos a enumerar algunas de las cualidades fundamentales tratando de responder a estas preguntas:

1. La primera característica que la diferencia de la inmensa mayoría de otras técnicas se justamente su objetivo. Al centrarse en la revelación de la identidad del hombre con exclusión de cualquier otra circunstancia, se aleja radicalmente de todo intento de búsqueda de poderes especiales (siddhis), del despertar de fenómenos de los llamados paranormales o parapsicológicos (levitación, magnetología, telepatía, videncia, telekinesis, etc). Todo esto puede darse como consecuencia secundaria al objetivo central, pero no es un fin en sí mismo. Es más, podrían representar el peligro de engrandecer nuestro ego a través del orgullo y la vanidad y así convertirse en un inconveniente más, que en una ayuda para la evolución espiritual.

2. El guía, el conductor de esta práctica es Dios mismo. Hoy ya no son necesarios los intermediarios entre Dios y el hombre. Tenemos la posibilidad, como humanidad y no sólo unos pocos elegidos, de apelar a Dios de manera directa y recibir su respuesta también de manera directa.

3. Hombres practicantes de cualquier religión pueden incorporarse a esta práctica. Cada uno se dirigirá a la forma de Dios con la que se sienta afín. El concepto subyacente es el de la Unidad de todas las religiones en el sentido de que todas revelan un aspecto de la Verdad única. Todas llaman a Dios con un nombre distinto pero obviamente alaban, cantan, rezan al mismo y único Dios. Para quienes no tengan un Maestro con el sientan fluir una corriente amorosa de manera espontánea, pueden utilizar alguna forma de la Naturaleza que despierte ese sentimiento de grandeza, armonía y totalidad relacionado con lo Superior. Por su simpleza y universalidad, esta práctica puede ser también utilizada por hombres y mujeres de cualquier edad, raza y nación, de cualquier esfera social y cultural. No hay exclusiones de ningún tipo.

4. El índice de avance de esta práctica es medido por la mejora del carácter: mayor tolerancia, disposición al servicio, auto confianza, pérdida de miedos por el futuro y angustias por el pasado, menor cantidad de respuestas irascibles y violentas, sentimiento verdadero de unidad y solidaridad, tendencia a la verdad y a la recto, etc.

5. Utiliza los sentidos y la mente para ir más allá de ellos. La técnica se completa en la trascendencia de los fenómenos producidos por los cuerpos o envolturas del ser, más o menos sutiles. Es en ese sentido que utiliza en las primeras etapas mantras y alguna forma para ir progresivamente abriendo la conciencia a la totalidad, a lo oceánico y expansivo, a lo cósmico y sin forma.

6. La técnica a la que nos referimos describe los pasos necesarios a ser realizados por nosotros con todo nuestro amor y buena voluntad. Pero la meditación en sí misma se da únicamente como resultado de la Gracia Divina. Esta Gracia toca el misterio y la insondable de la Voluntad Superior. Ganar la Gracia es nuestra tarea al emprender cualquier práctica espiritual. Lo importante es no impacientarnos ni desilusionarnos por los resultados, o por nuestras limitaciones. Aprendemos de a poco a entregar los frutos de nuestra acción y a permitir que Dios trabaje en nosotros. Fe y auto confianza son los pilares donde se asienta la disciplina espiritual. Fe en la figura del Padre Creador con Su Mano siempre extendida para ayudarnos a dar el paso y auto confianza en la posibilidad de darlo a través de la guía interna, la voz del corazón.

Meditación: aspectos básicos.

Lugar: Es aconsejable tener un lugar fijo donde realizar la práctica, que nos permita estar a solas y sin que nos interrumpan. Podemos sentarnos frente a una mesita o estante sobre el cual colocaremos una imagen de nuestro Maestro espiritual, flores, sahumerio y una vela o una lámpara de aceite encendida, la que deberá estar a la altura de nuestros ojos y colocada sobre una vasija o plato para evitar accidentes. El lugar debe estar limpio y ordenado. El arreglo de los objetos debe ser agradable, dirigido a despertar nuestra inspiración y devoción.

Postura: Es indispensable que la postura para meditar sea estable y cómoda, pues aquietando el cuerpo se estabiliza el flujo de la energía, ayudándonos a alcanzar una mejor concentración. Podemos sentarnos en una silla, en el piso, sobre un almohadón o sobre una tarima de madera cubierta con un pedazo de tela. La clave es mantener la cabeza, el cuello y el tronco formando una línea recta, y luego ir relajándonos sin perder la postura alcanzada. Debemos relajar el cuello, los maxilares y los hombros en su postura natural. También aflojaremos las piernas desde la cadera hasta los pies. La mano derecha sobre la mano izquierda, y ambas descansando sobre el regazo sin tensiones, con los pulgares tocándose ligeramente. También se pueden poner las manos descansando sobre las rodillas, recordando colocar las palmas hacia arriba durante el día y las palmas hacia abajo por la noche. La vestimenta debe ser confortable y apropiada, tomando en cuenta la temperatura de la habitación. Es aconsejable quitarse los zapatos, especialmente si meditamos sentados en el piso. No conviene meditar acostados.

Horario y regularidad: Es muy importante meditar todos los días a la misma hora y en el mismo lugar; de esta forma creamos un hábito que nos ayudará a realizar la práctica cada vez mejor. Si al llegar el horario no podemos estar en nuestro lugar habitual, realizaremos la práctica mentalmente donde estemos y recordaremos el estado de paz y armonía. El horario más adecuado para la meditación es el de la madrugada, cuando las actividades del día aún no han comenzado y por lo tanto no interfieren en nuestra práctica. Se aconseja comenzar la meditación entre las 3 y las 7 a.m., dependiendo del clima y las costumbres familiares. El horario de la noche es también asunto de costumbre: algunas personas utilizan la hora del crepúsculo y otras lo hacen antes de irse a dormir. No conviene meditar luego de las comidas, pues el proceso digestivo no favorece la actividad mental. No se bañen antes de meditar; porque el baño estimulará sus sentidos y se sentirán llenos de impulsos en todas direcciones.

Duración de la práctica: 10 ó 15 minutos son suficientes para el principiante, ya que es mejor practicar unos pocos minutos con plena atención a permitir que la mente se distraiga con otros pensamientos. La práctica podrá ser fácilmente extendida, de manera natural y espontánea, cuando se alcanza un estado de paz y armonía. Antes de sentarnos a meditar, todo deberá estar preparado, con la llama encendida y los objetos ordenados.

Alimentación: Es muy importante alimentarse correctamente pues somos lo que comemos. Se aconseja una dieta ligera y natural a base de cereales, harinas integrales, verduras y hortalizas, frutas, frutos secos, miel, etc. Una alimentación equilibrada y sana nos purifica naturalmente. Los alimentos enlatados, los procesados químicamente y los muy condimentados actúan negativamente sobre nuestra salud física y mental. También conviene evitar los tóxicos como las bebidas alcohólicas, cigarrillos, drogas, estimulantes y alucinógenos. Recordemos que también es alimento todo lo que nos llega a través de los sentidos; por ello, es aconsejable buscar buenas compañías, buenas lecturas, evitar lugares muy ruidosos así como espectáculos violentos. Antes de ingerir los alimentos podemos ofrecerlos a Dios, dando gracias con una plegaria, para que los bendiga, convirtiéndolos así en alimento para nuestra salud física y para nuestra evolución espiritual.

Algunas aclaraciones

- La práctica de la meditación nos mejora y nos purifica. ¿Qué podemos hacer nosotros con esa mejoría? Podemos servir a nuestro prójimo y nutrir nuestras vidas con la Verdad, la Acción Correcta, la Paz, el Amor y la No Violencia.
- ¿Qué hacer con los pensamientos que surgen en la mente? No hay que darles importancia, dejando que pasen por sí solos, sin reprimirlos mientras adoptamos la actitud de un testigo indiferente y dirigimos nuestra energía a retomar la práctica.
- No debemos detenernos en la búsqueda de poderes extrasensoriales, pues la meta a alcanzar debe ser de bienaventuranza.
- Cabe aclarar que la técnica de meditación es todo el proceso de realizar explicado en sus múltiples pasos y que el estado de meditación es un estado de dicha y bienaventuranza concedido por la Gracia Divina, en el cual uno se olvida de sí mismo, para fundirse con la Divinidad.

Ejercicio de visualización

La visualización consiste en formar imágenes mentales a voluntad. Para ejercitar esa capacidad natural vamos a utilizar una llama, pues es la forma de la luz en nuestro corazón espiritual, es la esencia de nuestro Ser y símbolo del Amor.

Miramos la llama que está frente a nosotros, observando cada uno de sus detalles, su forma, altura, colores, el calor que desprende, su luminosidad, etc. Luego de unos minutos cerramos los ojos y tratamos de reproducir la forma de la llama en nuestro entrecejo. Si no lo logramos, repetimos el ejercicio nuevamente, tantas veces como sea necesario para lograr la visualización.

Técnica de la Meditación en la Luz

Comenzamos la práctica pronunciando tres veces el OM (o múltiplos de 3) lentamente. El OM es el sonido primordial, fundamental, símbolo del Absoluto Universal.

El OM está compuesto de las letras A-U-M. La A emerge de la garganta, la U vibra sobre la lengua y la M termina en los labios.

Imaginamos frente a nosotros a nuestro Maestro espiritual o la forma bajo la cual adoramos a Dios. Esa forma radiante de luz y energía divina nos ilumina.

Le pedimos su guía y protección en esta práctica y nos encomendamos a Él con nuestras propias palabras o con una plegaria. Si no amamos una forma de Dios en especial, podemos sentir Su Presencia imaginando una luz potente, limpia y clara.

Luego muy calmados, respirando naturalmente por la nariz, sin forzar la respiración, llevamos la atención a cada inhalación y exhalación.

Comenzamos a repetir mentalmente el mantra SOHAM (la H suena como una J muy suave) de 3 a 5 minutos de la siguiente manera: inhalamos SO y exhalamos HAM.

SOHAM significa Yo Soy El, Yo soy uno con El, Yo soy el Uno, Yo soy Dios. Además es un mantra inherente al ser humano, que al respirar lo repite inconscientemente veintiún mil seiscientas veces por día afirmando de esa manera su unidad con Dios.

Llevamos la atención al entrecejo donde visualizamos la luz, con la forma de la llama de la vela. Si acostumbramos a adorar a Dios bajo una forma en especial (Cristo, Krishna, Buda, Sai Baba) o con una forma de la Naturaleza (flor, Sol, paisaje) podemos visualizar esa forma radiante de luz en el entrecejo.

Hagamos descender esa luz hasta el centro de nuestro corazón espiritual iluminando el camino. Cuando la luz entre en nuestro corazón, en el centro del pecho, imaginamos una flor de loto. Los pétalos se abren uno por uno, inundando de luz cada pensamiento y sentimiento, cada emoción e impulso y disipando la oscuridad. Imaginamos que la luz se vuelve más grande, más brillante y que ilumina las piernas, brazos y troncos.

Visualicemos la luz en nuestro corazón, como si tuviera millones de rayos, como un Sol que irradia su luz hacia todo el cuerpo. Esa luz purifica nuestra mente para que pensemos el bien, nuestros ojos para que veamos el bien, nuestro oídos para escuchar el bien, nuestra nariz para oler el bien y nuestra boca para hablar el bien.

Ahora nos hemos convertido en instrumentos de Luz, es decir de Amor, e imaginamos que la Luz brilla en nosotros cada vez más intensamente.

Dejemos que esta Luz de Amor brille a nuestro alrededor envolviéndonos, y que irradie de nosotros en círculos cada vez más grandes, envolviendo a nuestros familiares, a quienes amamos, a nuestros amigos, compañeros, a los extraños y aun a quien por error consideramos como enemigo, pues él tiene la misma luz en su corazón.

Seguimos irradiando la luz a toda la Humanidad, a todos los seres vivos, a toda la Creación.

Nosotros somos uno con la luz que lo contiene todo, con la luz que lo compenetra todo, con la luz que abarca toda la Creación.

Nosotros nadamos en esa inmensidad que es el Océano de Luz de Dios.

Agradecemos a Dios por habernos guiado en esta práctica, con nuestras propias palabras o con una plegaria.

Repetimos OM SHANTI SHANTI SHANTI sintiendo la paz dentro de nosotros.

"El proceso de meditar en la luz se tiene que entender como sigue: primero sientan que están en la luz, luego sientan que la luz está dentro de ustedes, después tengan la conciencia de que ustedes son la luz, ni más ni menos y sepan que la misma luz está en todos". (Sai Baba)

extraído de Meditación en la Luz,Sri Sathya Sai Books an Publications Trust. India

La práctica de este ejercicio nos ayuda a acercarnos sin temor hacia aquellos a quienes amamos, a cultivar el contacto profundo con los demás.

Proceda del siguiente modo:

- Cierre los ojos, recuéstese y relaje el cuerpo por completo.

- Imagínese parado en la orilla del mar, observando las tonalidades de color, los reflejos del sol en el agua.

- Respire profundamente, inhale y al exhalar, entre en el agua. La temperatura del agua es agradable, fresca.

- Tome aire de nuevo y al exhalar comience a caminar en agua, note la textura de la arena bajo sus pies.

- Tome aire una vez más y al exhalar, comience a nadar, deslizándose despacio sobre la calmada superficie. Las olas suaves impulsan su cuerpo ayudándole a avanzar. Se siente cada vez más liviano, no hay tensiones y las preocupaciones desaparecen.

- Divisa en el horizonte a otro nadador, siente el impulso de ir hacia él y comienza a nadar en su dirección, disfrutando del movimiento del agua en cada brazada. Cada vez está más cerca.

- Al llegar a su altura la otra persona le sonríe, usted siente como si lo conociera de toda la vida. No hacen falta palabras, ambos sienten lo mismo y comienzan a nadar en la misma dirección.

- Siga flotando en el agua, acompañado por el otro nadador, el tiempo que desee. Por fin, abra lentamente los ojos.

Extraído del libro "Programa de autoayuda para desarrollar la inteligencia emocional" de Angela Hernández Cid.


"Aquel que se preocupa por cosas que ya pasaron y acerca de las cuales nada puede hacer, mentalmente se en cuenta ligado a un pasado que lo lastima; los recuerdos desgastan la energía que tenemos disponible para vivir el presente.

Por otra parte, las angustias ocasionadas por hechos que todavía no acontecieron, que se encuentran en un futuro, ya sea próximo o lejano, son también zonas de la mente que desgastan energéticamente.

La persona que piensa en el pasado o en el futuro se inmoviliza en el presente, se queda estática, imposibilitada de actuar adecuadamente, mientras su mente viaja a regiones inútiles de su existencia.

Programas el futuro, planear estrategias para alcanzar una meta racionalmente lógica, y emocionalmente aceptable hacia la cual dirigirse, es muy diferente a construir castillos de naipes para un futuro ilusiorio.

Si uno no trabaja en su presente para hacer realidad esos deseos, la energía que ha gastado construyéndolos es energía perdida.

Del mismo modo, revisar y valorar las experiencias pasadas para extraer de ellas las lecciones que podamos emplear en el presente, es válido y deseable. Pero es muy diferente a estar "rumiando" experiencias dolorosas, ya que éstas alimentan una idea negativa acerca de uno mismo."

Extraído del libro "Programa de autoayuda para desarrollar la inteligencia emocional" de Angela Hernández Cid. Editorial Primavera.

Introducción: la energía del arte de hacer no haciendo

A medida que se avanza en el camino del Reiki uno se hace consciente de que es necesario cultivar nuesto canal de energía. La iniciación Reiki no hace otra cosa que despertarnos a esa capacidad innata de canalización de la energía vital universal; el desarrollo de su aprendizaje nos muestra que la canalización y expresión de esa energía es mucho más fácil y menos trabajosa que en otros sistemas.

En Reiki no impera nuestra voluntad sino que es nuestra intención la que entra en juego. El principio universal que rige en esto es que “la energía sigue al pensamiento”. El pensamiento no necesita esfuerzo alguno; la verdadera concentración (dharana, en yoga) es aquella que se realiza sin esfuerzo alguno; la concentración sostenida sin esfuerzo (dhyana) es la meditación y la puerta de entrada a la absorción y el éxtasis (samadhi). Reiki como método es una manera de “hacer no haciendo” en la que el esfuerzo voluntarioso es reemplazado por la intención empática y desaferrada. Para ver cómo ese concepto de “hacer no haciendo”, wei wu wei en chino, no es exclusivamente oriental, leer las poesías de San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Jesús: en ellas se explica claramente. Podemos ver esa ligereza decidida y contundente, suave y directa, en las manos del pianista que se deslizan sobre el teclado, el pincel que traza los ideogramas en la caligrafía china y japonesa, los movimientos propios de los juegos malabares o la flexibilidad de la muñeca cuando batimos un huevo. Ese es el sabor de la práctica del Reiki.

Donde sí es necesaria nuestra voluntad es en la mejora de nuestra práctica y el cultivo de nosotros mismos como canal energético. Aunque voluntad y esfuerzo deban quedarse en la puerta cuando damos Reiki o meditamos nosotros mismos en la energía o a la manera Reiki, un método voluntarioso es necesario para reconectarnos cada día con la energía. Por eso podemos tomar prestadas técnicas o estrategias propias de otras artes sin desnaturalizar nuestra práctica Reiki, integrándolas en su sabor y en su espíritu.

La posición en pie no sólo es energética sino profundamente meditativa, a condición de: a) hacerla adecuadamente; b) mantener una atención relajada; c) mantener los ojos abiertos con la mirada en el horizonte o desenfocada; d) colocar bien la respiración; e) dejarse disolver en todo ello al mismo tiempo que mantenemos la postura, sin crispaciones pero sin decaimiento.

La postura en pie tiene una ventaja añadida: permite que la energía se manifieste en nosotros de manera muy directa y evidente. Es ideal, por tanto, para aquellos que dicen “aún no siento la energía en el Reiki” o “yo practico Reiki constantemente con mucha fe aunque no sienta su energía”, etc. Debe quedar claro que “sentir” la energía no es en absoluto necesario en Reiki; la energía fluye siempre, de todas maneras e inevitablemente. Pero “sentir” la energía nos ayuda a perseverar y profundizar, y lo que es más, a preguntarnos de manera vital, no intelectual, qué es exactamente eso que vivimos. Como la respuesta es igualmente vital, es en una postura y en una práctica meditativa donde mejor puede darse.

Estos son los puntos clave de la postura en pie:

1. Pies ligeramente separados, a la altura de los hombros. Las puntas de los pies miran adelante, no en ángulo: ambos pies están paralelos. Mirarlos y corregir.

2. Las rodillas ligeramente flexionadas, ni mucho ni poco. La medida es que la rodilla no sobrepasa el nivel de la punta del pie.

3. La pelvis balanceada hacia adelante, aplanando las lumbares.

4. La cabeza erguida, sin caer atrás o adelante. El mentón un poco metido, estirando las cervicales, como si tuviéramos un hilo de marioneta que nos tirase de la coronilla. Pero sin tensión. Es decir, la misma posición de la cabeza que en meditación sentada.

5. Los brazos caídos al lado del cuerpo; hombros bajos, los dejamos caer mientras nos estiramos un poco desde la coronilla. Los brazos están un poco separados del cuerpo; están caídos pero no abandonados, en una ligera alerta imperceptible. Estamos quietos pero en cualquier momento podríamos agitar las alas y emprender el vuelo.

6. Las manos, igual que los brazos, pero con un gesto como de ir a tomar el manillar de una moto, un gesto que sólo se insinúa para acabar de perfilar el tono de ligera alerta felina que preside la postura. Las plumas de las puntas de nuestras alas están en íntima relación con el aire.

7. La respiración, en el abdomen, en el centro energético conocido como hara o tantien: cinco dedos bajo el ombligo y otros cinco adentro del vientre. Respiración natural, con tendencia a hacerse profunda y lenta cada vez más.

8. Boca relajada, respiramos por la nariz. La punta de la lengua puede tocar la parte de atrás de los dientes de arriba y delante.

Puestos en la postura, desde fuera se nos ve inmóviles, pero en realidad hay un juego muy sutil que hace y rehace la postura sin hacerla:

-- resolvemos cualquier tensión en el abandono a la respiración abdominal.
-- nos enraizamos cada vez más en la tierra: todo el peso del cuerpo cae sobre las plantas de los pies. El peso de los hombros y brazos “cae” sobre las caderas; el peso del vientre y torso sobre los pies. Todo peso y tensión se resuelve al ser tomado por la tierra, como si todo nuestro ser echara raíces.
-- al echar raíces, nuestro pecho, hombros, nuca, cuello y cabeza se hacen más ligeros. Son como las ramas de ese árbol enraizado que vamos siendo.
-- la respiración se hace profunda y ligera, y ello nos hace mantener la atención relajada.
-- la mirada se proyecta hacia el horizonte o se desdibuja, y ello libera nuestra cabeza, nuca y brazos.
-- la mente se aclara, los pensamientos se aligeran. No buscamos parar los pensamientos, rechazarlos o poner la mente en blanco. Los pensamientos siguen el curso de las demás sensaciones en el cuerpo; se resuelven en el diálogo total entre los elementos de la postura.

Poco a poco entramos en un estado meditativo en que somos una mezcla de árbol y tigre. Arbol enraizado, sólido pero abierto a todos los vientos; mientras las raíces buscan y reciben la energía de la tierra, las ramas buscan y reciben la energía del cielo. Tigre relajado como buen felino que es, totalmente flexible pero alerta sin que se note desde el exterior, alerta sin tensión alguna. Nos invade una sensación de firmeza, seguridad y auto confianza, y al mismo tiempo de apertura, ligereza e ilusión. Por eso es recomendable empezar el día con esta práctica: nos infunde confianza, alegría y entusiasmo para nuestras tareas cotidianas.

El árbol y el tigre desaparecen finalmente y nos convertimos en un arco iris: un puente de energía y luz entre el Cielo y la Tierra. Nos dejamos ser y estar en esa energía, nos aceptamos a nosotros mismos y al Cosmos tal como somos, y permitimos que luzca toda nuestra luz y se manifieste en ella el resplandor Reiki. Ese es el sentido del símbolo de la maestría Reiki, Dai Ko Myo, que en japonés quiere decir La Gran Luz Resplandeciente.

Y entonces os dais cuenta de que vuestras manos están calientes y vibrantes de energía, sintiendo Reiki fluir por ellas. Explorad ahora por dónde sentís, además, Reiki.

Este sencillo método nos recarga de energía cada día, pule y profundiza nuestro canal energético, nos hace ser más conscientes y abiertos, y nos sitúa en un estado de ánimo de tranquila seguridad en nosotros mismos y optimismo relajado, alegre y juguetón.

Ahora podéis empezar a practicar. No hay más que hacer ni menos. Vuelvo a mi lema pedagógico de siempre: vivir y ser la energía para vivir y ser la libertad.

Gabriel Jaraba

¿QUIEN SOY?

Gurdjieff lo trató desde un punto de vista: Solamente tratá de acordarte que vos sos. Ramán Maharshi lo trató desde otro punto de vista: lo convirtió en una meditación al preguntar, al indagar:
"¿Quién soy?"
Y no creas en ninguna respuesta que te pueda dar la mente; la mente va a decirte:
"¿Qué estupidez estás preguntando? Vos sos esto, vos sos aquello, vos sos un hombre, vos sos una mujer, vos sos educado, o no, vos sos rico, o pobre..."
No aceptes ninguna respuesta, porque todas las respuestas que te da la mente son falsas; vienen de tu parte irreal, vienen de palabras, vienen de las escrituras, vienen de condicionamientos, vienen de la sociedad, vienen de otros…Seguí preguntando, dejá que la flecha del "¿quién soy?" vaya penetrando más profundo y más profundo…va a llegar un momento en el que no va a venir ninguna respuesta...
Ese es el momento apropiado; ahora te estás acercando a la respuesta…Cuando no viene ninguna respuesta, es porque estás cerca de ella, porque la mente está silenciándose -o te fuiste muy lejos de la mente…Cuando no haya respuesta, y se forme un vacío alrededor tuyo, tu pregunta misma va a parecerte absurda… ¿A quién le preguntás?…no hay nadie que te conteste…De repente, hasta tu pregunta se detiene…con la pregunta, se disolvió la última parte de tu mente…porque esta pregunta también era de tu mente…Esas respuestas eran de la mente y esa pregunta también era de la mente…Ya se disolvieron ambas, entonces ahora sos...
Tratá de hacerla; si persistís, existen todas las posibilidades que esta técnica te pueda dar un vislumbre de lo real -y lo real vive eternamente…

HACIA EL CENTRO MISMO DE TU SER

Shiva dijo:
"Todo se percibe por el proceso de conocer. El ser brilla en el espacio por el proceso de conocer. Percibí al ser como ambos: el conocedor y lo conocido…"
Siempre que conocés algo, lo conocés por el proceso de conocer; el objeto llega a tu mente por la facultad del conocimiento…Mirás una flor; sabés que esta flor es una rosa, la rosa está ahí y vos estás adentro… a la flor le llega algo desde vos, se proyecta algo de vos hacia la rosa…sale cierta energía de vos, llega a la rosa, toma su forma, su color, aroma…y vuelve y te informa que es una rosa...
Todo conocimiento, cualquier cosa que conozcas, se revela por la facultad de conocer. El conocer es tu facultad; el conocimiento se reúne a través de esta facultad, pero el proceso de conocer revela dos cosas: lo conocido y el conocedor. Cada vez que conocés una rosa, tu conocimiento es la mitad si te olvidás del conocedor que la está conociendo…entonces, mientras estás conociendo una flor, hay tres cosas: la rosa -lo conocido; el conocedor -vos; y la relación entre los dos -el conocimiento…
Entonces, el conocimiento puede ser dividido en tres partes: el conocedor, lo conocido y el proceso de conocer; este proceso es como un puente entre dos puntos -el sujeto y el objeto…En general, tu conocimiento revela solamente lo conocido; el conocedor sigue oculto; en general, tu conocimiento es una flecha de una sola punta: apunta a la rosa pero nunca apunta a vos…A no ser que empiece a apuntar a vos, ese conocimiento va a permitirte conocer sobre el mundo, pero no va a dejarte conocerte a vos mismo…
Todas las técnicas de meditación están para revelar al conocedor…George Gurdjieff usaba una técnica igual que esta; la llamaba auto-recuerdo; decía que siempre que conozcas algo te acuerdes del conocedor, que no te olvides de él en el objeto…acordate del sujeto…Ahora mismo, por ejemplo, me estás escuchando a mí; mientras me escuchás, podés escuchar en dos formas: en una, tu mente puede focalizarse en mí -entonces, te olvidás del que escucha, entonces conocés al que habla, pero te olvidás del que escucha…
Gurdjieff decía que mientras escuches conozcas a ambos: al que habla y también al que escucha…tu conocimiento tiene que ser como una flecha de dos puntas apuntando en dos direcciones: al conocedor y a lo conocido; no tiene que fluir en una sola dirección (hacia el objetivo), tiene que fluir hacia dos direcciones al mismo tiempo -a lo conocido y al conocedor; a esto le llamaba auto-recuerdo…
Buddha lo llamaba samyak smiriti -funcionamiento correcto de la mente; decía que tu mente no funciona bien si conoce un solo punto, que tiene que conocer a ambos…y entonces llega el milagro: si estás conciente de los dos, lo conocido y el conocedor, de pronto te volvés el tercero -no sos ninguno de los dos…solamente al tratar de estar conciente de los dos, el conocido y el conocedor, te convertís en el tercero, te convertís en el espectador…Inmediatamente se da una tercera posibilidad -surge un ser que presencia- porque, ¿cómo podés conocer a ambos? Si sos el conocedor, te mantenés fijo en un punto…en el auto-recuerdo cambiás del punto fijo al punto del conocedor, entonces el conocedor es tu mente y lo conocido es el mundo, y vos te convertís en un tercer punto, en una conciencia, en un ser que presencia…
No puede trascenderse este tercer punto, y lo que no puede trascenderse, es lo último... Lo que puede trascenderse no vale la pena, porque entonces no es tu naturaleza -podés trascenderlo...
Estás sentado cerca de una rosa: mirála…lo primero que tenés que hacer es estar totalmente atento, darle tu atención total a la rosa, para que desaparezca el mundo y solamente quede la rosa -tu conciencia está completamente atenta al ser de la rosa…Si la atención es total, desaparece el mundo, porque cuanto más se concentre la atención en la rosa, más se va a alejar todo lo demás…desaparece el mundo; solamente queda la rosa…la rosa se vuelve el mundo…
Este es el primer paso -concentrate en la rosa; si no podés, va a ser más difícil pasar después al conocedor, porque tu mente siempre se va a distraer; entonces el primer paso hacia la meditación es la concentración…Solamente queda la rosa, desapareció todo el mundo…ya podés ir para adentro, ahora la rosa se volvió el punto desde el cual podés saltar…Ahora mirá la rosa y empezá a tomar conciencia de vos -el conocedor. Al principio vas a fallar; cuando pases al conocedor, la rosa va a desaparecer de la conciencia, se va a ir volviendo cada vez más tenue, se va a alejar, se va a volver distante…otra vez vas a volver a la rosa y vas a olvidarte del ser…Este juego de las escondidas va a seguir, pero si insistís, tarde o temprano, va a llegar el momento en que de repente vas a estar en el medio…el conocedor, la mente y la rosa van a estar ahí, y vos vas a estar justo en el medio, mirando a ambos…Ese punto medio, ese punto de equilibrio es el espectador…
Una vez que descubriste eso te volvés ambos; entonces la rosa -lo conocido; el conocedor -la mente, ya son solamente tus dos alas... entonces el objeto y el sujeto son solamente dos alas; vos sos el centro de ambos, son tus extensiones…entonces el mundo y lo divino son tus extensiones…llegaste al centro mismo de tu ser, y este centro es solamente un espectador...

MIRANDO PARA ADENTRO

Estas técnicas se relacionan con la acción de mirar.

Antes de entrar en ellas, tenés que entender una cosa sobre los ojos, porque estas técnicas dependen de ellos; primero: los ojos son la parte menos corporal del cuerpo humano -la menos material…si la materia puede convertirse en no-materia, entonces ese el caso de los ojos; los ojos son materiales, pero al mismo tiempo son no-materiales también…los ojos son un punto de unión entre vos y tu cuerpo; en ninguna otra otra parte del cuerpo es tan profunda la unión…
El cuerpo humano y vos están muy separados; hay una gran distancia, pero en el punto de los ojos, estás lo más cerca posible del cuerpo, y el cuerpo está lo más cerca posible de vos, por eso pueden usarse los ojos para el viaje interno; un solo salto desde los ojos, puede llevarte hasta la fuente…eso no puede hacerse desde la mano, ni desde el corazón, ni de ninguna otra parte del cuerpo…desde cualquier otra parte vas a tener que viajar mucho, la distancia es grande, pero desde los ojos un solo paso basta para entrar en vos mismo…
Los ojos son muy líquidos, se mueven, están en constante movimiento y ese movimiento tiene su propio ritmo, su propio sistema, su propio mecanismo…tus ojos se mueven al azar, anárquicamente…tienen un ritmo propio y ese ritmo muestra muchas cosas; si tenés un pensamiento sexual en la mente se mueven en una forma, con un determinado ritmo…con solo mirar a tus ojos y su movimiento, uno puede saber qué tipo de pensamiento es…cuando tenés hambre y hay un pensamiento de comida, los ojos se mueven de otra forma.
Entonces, acordate de esto: el movimiento de los ojos y el pensamiento están unidos, por eso si parás el movimiento de tus ojos, tu proceso de pensamientos se va a detener inmediatamente, o si se para tu proceso de pensamientos, automáticamente van a parar tus ojos también…y algo más: los ojos se mueven continuamente de un objeto a otro, desde A a B, desde B a C, se siguen moviendo…el movimiento es su naturaleza, es como un río que fluye: ¡el movimiento es su naturaleza! ¡Y por ese movimiento tienen tanta vida!…El movimiento también es vida; podés tratar de parar a tus ojos en determinado punto, en un objeto en particular y no dejarlos que se muevan, pero su naturaleza es el movimiento, no podés pararlo, pero lo que sí podés hacer es parar tus ojos…-entendé esta diferencia: podés parar tus ojos en un punto fijo en particular -en un punto en la pared; podés mirar al punto, podés parar tus ojos…pero su naturaleza es el movimiento, así que ahora no se van a poder mover de objeto A a objeto B, porque los forzaste a quedarse en A, pero ahí sucede un fenómeno muy extraño…
El movimiento tiene que estar, es su naturaleza…si no los dejás moverse de A a B, se van a mover desde afuera hacia adentro…su naturaleza es el movimiento, necesitan movimiento, pero si de repente los parás y no los dejás moverse hacia afuera, entonces se van a mover hacia adentro…
Entonces, hay dos posibilidades de movimiento: uno es desde objeto A a objeto B -este es un movimiento hacia afuera; como pasa naturalmente; pero hay otra posibilidad que viene del yoga y el tantra y es no dejar que se muevan de un objeto externo a otro, parar ese movimiento; entonces los ojos dan un salto desde un objeto externo hasta la conciencia interna… empiezan a desplazarse hacia adentro…Acordate de estos puntos, y va a resultarte fácil entender las técnicas.

La meditación

Shiva dijo:
"Con los ojos cerrados, mirá tu ser interior en detalle, descubrí tu verdadera naturaleza…"

"Con los ojos cerrados…"
Cerrá los ojos- pero con cerrarlos no alcanza, cerrarlos totalmente significa cerrar los ojos y parar sus movimientos…si no, los ojos van a seguir viendo cosas que vienen del exterior…incluso con los ojos cerrados vas a ver cosas -imágenes de cosas… no reales, solamente imágenes, ideas, van a empezar a fluir recuerdos acumulados…y también vienen del exterior entonces tus ojos no están completamente cerrados…"completamente" quiere decir sin nada para ver, entendé la diferencia…Podés cerrar los ojos, eso es fácil, todos los cerramos a cada instante, a la noche cerrás los ojos, pero eso no va a revelarte tu verdadera naturaleza interior. Cerrá los ojos de un forma en que no quede nada para ver -ningún objeto externo, ninguna imagen interna de un objeto externo, solamente una oscuridad limpia como si de repente te hubieses quedado ciego -no solo ciego a la realidad, sino también ciego a la realidad de los sueños…
Tenés que practicarlo; vas a necesitar bastante tiempo…es imposible que te pase de repente…vas a necesitar un largo entrenamiento.
Cerrá los ojos…en cualquier momento que sientas que te es fácil y que tengas tiempo, cerrá los ojos y detené todos los movimientos internos de los ojos -no dejes que haya ningún movimiento, ¡sentí!…no permitas un solo movimiento, pará todo los movimientos de tus ojos, sentí como si se hubiesen convertido en piedras, entonces quedate en ese estado de "ojos de piedra"…no hagas nada, solamente quedate ahí…y de repente, un día vas a darte cuenta que estás mirando adentro de vos mismo…
Siempre viste tu cuerpo solamente desde afuera, lo viste en un espejo, o viste tus manos desde afuera…no sabés qué es el interior de tu cuerpo, nunca entraste en tu propio ser, nuca estuviste en el centro de tu cuerpo y de tu ser para explorar y ver qué hay…
Cerrá los ojos, mirá tu ser interno en detalle y recorré desde adentro cada una de tus partes…Desplazate al dedo pulgar de tu pie…-olvidate del resto de tu cuerpo, desplazate a ese dedo solamente…quedate ahí y mirá…después, desplazate a través de las piernas, andá para arriba hasta cada una de las extremidades…entonces van a pasarte muchas cosas…¡muchas cosas!
Tu cuerpo se convierte en un vehículo muy sensible, ni siquiera podés imaginártelo... y cuando toques a alguien vas a estar adentro de tu mano que tu toque va a ser transformador…eso es lo que se conoce como "toque maestro": Podés desplazarte a cualquier parte del cuerpo concentrándote ahí…si podés hacer eso, esa parte se vuelve viva, tan viva que ni te imaginás qué le pasa a esa parte…Después podés desplazarte hacia tus ojos en forma total…si podés hacerlo y si después mirás a alguien a los ojos, lo vas a penetrar, vas a ir a su máxima profundidad…
Cerrá los ojos; mirá a tu ser interior en detalle…Primero, la parte externa, mirá a tu cuerpo desde tu interioridad -desde tu centro interno; quedate ahí y mirá…vas a separarte de tu cuerpo, porque el que mira nunca es lo mirado…el observador es diferente al objeto observado…Si podés ver tu cuerpo totalmente desde el interior, entonces no vas a caer nunca en la ilusión que sos el cuerpo, vas a estar diferenciado, totalmente diferenciado -vas a estar adentro de él, pero no siendo él, vas a estar en el cuerpo pero no siendo el cuerpo…esta es la primer parte; entonces, vas a poder moverte, vas a estar libre para eso…
Una vez que te liberes del cuerpo, una vez que le liberes de la identidad, vas a estar libre para poder cambiar…ahora ya podés ir adentro de tu mente en profundidad…esta es la cueva interior de la mente…
Si entrás en esta cueva, vas a separarte también de la mente, vas a ver que la mente también es un objeto al que podés mirar, lo que entra en la mente es, una vez más, algo separado y diferente…
Esto es lo que significa "Mirá tu ser interior en detalle…" Hay que penetrar al cuerpo y la mente y mirarlos desde adentro, y así sos solamente un espectador, y no puede penetrarse a este espectador.
Por eso es tu núcleo más interno: vos mismo sos eso…todo lo que se pueda penetrar, todo lo que se pueda ver, es lo que no sos. Cuando llegues a eso que no puede penetrarse, en lo cual no te puedas mover, a eso que no se pueda observar, recién ahí, llegaste al verdadero ser…porque -y acordate bien de esto-, no podés observar la fuente misma de la conciencia, eso es absurdo…
Si alguien dice:
"Presencié a mi espectador…"
Es absurdo, ¿por qué? Porque si presenciaste a tu conciencia, quiere decir que tu conciencia no es tu conciencia…lo que presenciaste no es la conciencia; lo que podés ver, no sos vos…todo aquello que podés observar, es todo lo que vos no sos, todo aquello de lo cual podés estar conciente, es todo lo que vos no sos...

MIRANDO COMO UN TODO

Shiva dijo:
"Mirá una taza sin ver sus bordes ni el material de que está hecha; después de unos instantes, hacete conciente…"
Mirá cualquier cosa…un plato o cualquier otro objeto va a estar bien…pero miralo con una cualidad distinta a la habitual…
"Mirá un plato sin ver sus bordes ni el material con que está hecho…" Mirá cualquier objeto, pero con estas dos condiciones, no mires los bordes, mirá el objeto como un todo…Comúnmente miramos las partes, puede ser que lo hagamos no demasiado conscientes, pero miramos las partes…si te miro, primero miro tu cara, después tu dorso y recién después todo tu cuerpo…Mirá cualquier objeto como a un todo: no lo dividas en partes, ¿porqué? Porque al dividirlo en partes, los ojos tienen la oportunidad de moverse de un lado a otro…Cuando mires una cosa, mirala como un todo… podés hacerlo...
Probá; primero mirá una cosa de un extremo a otro, después de repente, mirala como un todo, no la dividas…Cuando mirás una cosa como un todo, no necesitás mover los ojos…Para no darle ninguna oportunidad de movimiento, se da esta condición: mirá al objeto en forma total, tomándolo como un todo y, segundo, sin ver el material con que está hecho…Si la taza es de madera, no veas la madera, mirá el tazón, la forma…no mires la sustancia; puede ser de oro o de plata, miralo…No mires el material con que está hecho, solamente mirá su forma…
Primero, miralo como un todo, segundo, miralo como una forma, no como una sustancia…¿porqué?
Porque la sustancia es la parte material, la forma es la parte espiritual, y tenés que moverte de lo material a lo no material… Va a serte útil…
Probá. Podés probarlo con cualquiera…un hombre o una mujer están ahí parados…mirá y tomá al hombre o a la mujer en tu visión íntegramente, en forma total…Va a ser una sensación extraña al principio, porque no estás acostumbrado, pero después va a ser muy bello…-y después no pienses si ese cuerpo es hermoso o no, si es blanco o negro, hombre o mujer…no pienses, solamente mirá la forma…
En unos momentos, hacéte conciente, seguí mirando la forma como un todo, no dejes que se muevan tus ojos, no empieces a pensar en 'el material'…¿qué va a pasar?, que de repente vas a tomar conciencia de vos mismo ¿Por qué? Porque para los ojos no hay posibilidad de movimiento hacia afuera…la forma se volvió un todo, entonces no podés mover las partes…Abandonaste lo material, tomaste la forma pura…Ahora no vas a poder pensar en oro, madera, plata, etc.…
Quedate con la forma y la totalidad…de repente, vas a darte cuenta de vos mismo, porque ahora los ojos no pueden moverse y necesitan hacerlo, es su naturaleza, y por eso, tu mirada va a volver hacia vos mismo…va a volver a casa y de repente vas a tomar conciencia de tu ser…
Este darse cuenta del propio ser es uno de los momentos de mayor éxtasis posible…Cuando te das cuenta de tu ser por primera vez, tiene tanta belleza y alegría que no podés compararlo con nada que hayas conocido antes…

Osho

Los Símbolos Reiki - Por Frank Arjava Petter

Muchos de nosotros asociamos profundamente a Reiki con los símbolos Reiki. Su misterio, excitación exótica de lo oriental y el secreto con el que los símbolos se tratan, todo suma un sabor etérico al Reiki y su popularidad.

Mi propio viaje de Reiki comenzó hace 7 años. Y mirándolo hoy, puedo ver que mi viaje me llevó desde la complejidad hacia la simplicidad, círculo completo. Después de haber aprendido el segundo grado de Reiki, pasé muchos meses trabajando en temas de mi niñez con la ayuda de los símbolos Reiki de segundo grado. Dibujaba el símbolo de sanación a distancia, decía su mantra tres veces, repetía la situación de mi niñez en mi mente tres veces, enviaba el símbolo de sanación a distancia para armonizar la situación y entonces lo sellaba con el símbolo de poder (cada vez dibujaba el símbolo y repetía el mantra del símbolo en mi mente, tres veces). Meses y meses pasaron mientras yo derramé muchas lágrimas y en el proceso llegué a amarme tal como soy. Y esa existencia puede ser experimentada sólo en el aquí y ahora.

Después que sentí que mi pasado estaba integrado y completo, que sentí que nada había quedado sin decir, me zambullí de cabeza en el momento presente. En los próximos cuatro años más o menos, usaba los símbolos de segundo grado de Reiki así como el símbolo maestro casi exclusivamente para meditación. Me sentaba en meditación diariamente por horas a veces, usando el símbolo de sanación a distancia para conectarme con los maestros del pasado y del presente, a lugares auspiciosos y a lo divino dentro de mí. El símbolo maestro de Reiki me ayudaba en un instante a conectarme con la fuente sin tener que pasar mucho tiempo tratando de combatir la constante conversación de la mente. Cuanto más usaba el símbolo maestro, más fácil y profunda era la meditación.

Los años pasaron hasta que un día me di cuenta que los símbolos habían desaparecido de mi vida. Al principio estaba sorprendido e inseguro sobre si esto era un hecho feliz o no. Me di cuenta que había comenzado inconscientemente a practicar la sanación a distancia sin la ayuda de los símbolos y que funcionaba bien. ¿Estaba yo engañándome a mí mismo, me estaba poniendo holgazán o esto era un arranque de megalomanía? A medida que el tiempo pasó me volví más seguro de mí y comencé a confiar en este nuevo desarrollo como una evolución. En el pasado había sido muy claro para mí que Reiki no es una piscina estancada sino una corriente siempre fluyendo.

Justo por ese tiempo nos cruzamos con un profesor de Reiki Japonés que aseguraba que el Dr. Usui no alentaba a sus estudiantes a usar los símbolos y que ellos eran inútiles. Sentí tanto alivio como rechazo debido a esta información. De cualquier modo, no había modo de validar esta aseveración porque el grupo de Reiki con el que él trabajaba eran uno de los muchos en Japón y no estaba cercano particularmente al grupo original, la Usui Reiki Ryoho Gakkai. En mi propia práctica de Reiki, los símbolos de Reiki habían sido de gran ayuda, pero ahora parecía que su tiempo estaba terminado.

Un par de años más tarde, conocí al Sr. M. Doi, un miembro de la Usui Ryoho Gakkai (la asociación que el mismo Dr. Usui había fundado y había presidido) quien dijo que el Dr. Usui había usado los símbolos de Reiki como las ruedas de entrenamiento de una bicicleta. Y como todos nosotros sabemos, tan pronto como se adquieren las habilidades para andar en bicicleta, las ruedas de entrenamiento se quitan. Esta explicación tuvo mucho sentido para mí porque concordó con mi propia experiencia. Los símbolos de Reiki pueden ser útiles pero una vez que tu has aprendido como enfocar tu mente, tu puedes no sentir la necesidad de usar un símbolo para transferir, enviar o irradiar energía al presente, pasado o futuro. Por supuesto, necesitas aprender a enfocar la energía primero, y para eso los símbolos Reiki son herramientas útiles.

Durante nuestros cursos de segundo grado de Reiki, los participantes practican dibujando los símbolos en el orden correcto hasta que sean dominados. Luego son alentados a experimentar los símbolos tan profundamente como sea posible en sus vidas diarias regularmente. De diez practicantes de Reiki en segundo grado, nueve o diez proponen sus propias técnicas originales de Reiki. Y no puede ser de otro modo. Aún si somos esencialmente los mismos, somos todos muy diferentes unos de otros.

Sugiero para mis alumnos avanzados no hacer una regla el usar o no usar los símbolos Reiki para la sanación física, mental o la sanación a distancia. Úsenlos cuando sientan que deben usarlos y descártenlos cuando no. No hay necesidad de tomar decisiones para la eternidad. Permanece abierto para lo que venga naturalmente y sigue el consejo del santo Chino Chuang Tzu:

Lo fácil es correcto
Comienza correctamente y tú eres fácil
Continúa fácilmente y estás en lo correcto
El camino correcto para ir fácil
Es olvidar el camino correcto
Y olvidar que el transitar es fácil


Frank Arjava Petter, es alemán y en el año 1993 reintrodujo el Reiki occidental en su país de origen, Japón, y fue el primer europeo que comenzó a enseñar allí el grado de Maestro de Reiki. Durante los años siguientes, junto a su esposa, siguieron el rastro de las diferentes ramas de Reiki hasta sus raíces, el Reiki original del Dr. Mikao Usui. Descubrieron junto a hechos históricos, nuevas y fascinantes técnicas que se remontan al origen del sistema Reiki.

MEDITACIÓN

Es un método que permite lograr varios objetivos, principalmente llegar a conocer la naturaleza esencial de todas las cosas.

Habitualmente se la confunde con la relajación, con la visualización o con el análisis intelectual o racional de un determinado tema. Sin embargo, no habría que identificar a la verdadera meditación con una técnica o método, sino más bien con un estado de conciencia determinado producto de la acertada práctica.

Los estados de conciencia logrados mientras se medita serán consecuencia de cómo uno realiza esa práctica, la que a su vez será función de los estados habituales de conciencia en los que vivimos.

Con la práctica regular paulatinamente se puede ir cambiando el nivel de conciencia habitual en los que nos movemos, y elevarla a nivel superiores a los conocidos.

Podemos decir que hay verdadera meditación en un tema cuando se ha trascendido la etapa de relajación física, emocional y mental, la etapa de visualización y el canto de mantrams (si los hubiere), y el uso del intelecto discursivo. Cuando las demás partes de un tipo de técnica meditativa han logrado el propósito de enfocar a la mente en el tema deseado de una manera bastante estable, y ya no hay necesidad imperiosa de continuar con los métodos preliminares, podemos sugerir que hemos iniciado el proceso meditativo. Posteriormente este estado se puede profundizar.

Para lo cual es necesario que se detengan todos los procesos anteriores de indagación y se agote la capacidad intelectual de abordar el tema. A veces se menciona se debe dejarse a la mente, o mejor dicho dejar que la mente vea su imposibilidad de captar todo el potencial de la idea y se detenga en sus movimientos o modificaciones, quedando enfocada y receptiva a lo que pueda venir como inspiración o intuición. Es en esta etapa, en la que la mente contempla su más elevada comprensión lograda y está totalmente pasiva o receptiva (y a la vez plenamente activa en sentido de una gran lucidez o conciencia) a la espera de lo que pueda venir.

La actitud correcta es una actitud de completo amor hacia lo que se busca, como la de un ferveroso amante altruista que entrega todo su ser, todos sus contenido o modificaciones mentales, al objeto de su anhelo, en el deseo de fundirse con el para conocerlo realmente en su esencia.

En este momento no solo se comprende la esencia del objeto, sino también la esencia de uno, pues para poder lograrse esa fusión o unidad deben desaparecer la triplicidad costumbrista de la mente de considerarse como separada de los objetos de percepción con la idea que crea de sí misma de ser una entidad diferente de las demás. Ello hace posible la existencia de un conocedor, el conocimiento y lo conocido. Al producirse una unión perfecta la triada anterior se convierte en una unidad y se comprende la inexistencia de las proyecciones que uno hace de sí y que uno es todas las cosas y todas las cosas son una misma conciencia.

En ese momento simplemente se es sin atributos, sin tiempo ni espacio, se vive en un eterno presente, no en un suceder que es producto de las modificaciones mentales entre una percepción y otra. Y allí también se comprende la idea del tiempo y la libertad, lo que uno es realmente: pura luz o lucidez, todo conciencia, todos los receptáculos materiales de la conciencia y al mismo tiempo ninguno de ellos, aunque de ella misma emanen. Y también se vivencia la naturaleza del amor y la beatitud gracias a la total entrega hacia todo lo existente y potencialmente existente.

Posteriormente se puede vivir en ese estado de conciencia no sólo en los momentos dedicados a la meditación sino en los habituales, pues al ponerse en contacto con esa experiencia se produce una transformación en uno. La identificación con niveles de experiencia superiores posibilita la disolución de estructuras mentales que restringían el fluir de la conciencia a límites determinados, así se va transformando toda la naturaleza: por el proceso de identificación de la conciencia con los distintos planos de experimentación, siendo a medida que se eleva más plena y dichosa. Estos procesos de expansión interior surgen como resultado de la búsqueda de la verdad sobre todas y cada una de las cosas, trayendo por añadidura facultades que el hombre tiene en latencia y que este despertar a nuevos horizontes hace reales.

¿Cómo meditar?

Hay muchas técnicas sobre como hacerlo. Pero en general estas incluyen alguna/s de los siguientes elementos:
Una postura física determinada.
Uso de instrumentos adicionales como música o sahumerios.
Ropas cómodas, con colores que favorezcan la práctica.
Darse un baño previamente. Haber dormido lo suficiente
Elegir un lugar tranquilo, si es posible el mismo siempre para ayudar con el magnetismo. No ser molestado por personas o animales.
Usar un período determinado de tiempo por día para el entrenamiento del hábito de meditar.
El uso de mantrams, visualización (imaginando internamente no sólo imágenes visuales, sino también representaciones olfativas, gustativas, auditivas y táctiles), técnicas respiratorias determinadas.

La práctica simultánea de otras actividades a la meditación, como ser: no comer excesivamente, dejar las drogas, el alcohol y el cigarrillo, llevar una alimentación sana (muchas veces se recomienda un estilo vegetariano), llevar una vida sexual ordenada y moderada, mantener un estado mental pacífico y positivo en el estado de vigilia: todo esto se puede englobar en las llamadas restricciones y adquisiciones tendientes a permitir efectividad en la práctica. En el budismo se habla de recto hablar, recto pensar, rectos medios de vida, recta atención, entre otros requisitos. En los aforismos de Patanjali hay similares actitudes contenidas en los yamas y niyamas. Ninguna de ellas es posible sin la autobservación y el recuerdo de sí. Todas estas cosas pueden resultar restrictivas en función de las costumbres que ya se tienen arraigadas, pero el propósito y la intuición de porque es necesaria cada una de estas cosas disipan la inercia al cambio y el logro de un estado meditativo con todos los beneficios que trae. El objeto de todo esto es quebrar la identificación con los distintos estados o movimientos de la mente y el cuerpo, para poder elevarse al lugar de residencia de lo que uno realmente es, más allá de la identificación con los procesos anteriores.

Algunos métodos utilizan una idea como medio de concentrar la mente hacia dentro (preferentemente hacia algo que interese o agrade) y para averiguar la esencia de esa idea, o la atención a algo como una sensación de una parte del cuerpo, la respiración, etc. Otras no utilizan ninguna idea llamándose meditaciones sin semilla.
Regularidad y perseverancia.
Sinceridad y profundidad de propósito.

Breves consejos

Aquietando la respiración y concentrándose en ella se puede relajar tanto el físico, las emociones y pensamientos. Similarmente sucede concentrándose en algún pensamiento que evoque paz y armonía.

La concentración no implica tensión, pues con tensión se debilita la concentración.
Tratar de combatir las emociones o pensamientos ajenos al tema de meditación con la idea de expulsarlos implica darles fuerza y debilitar la concentración. La manera más útil es dejarlos que vengan, ni aceptarlos ni rechazarlos, dejarlos que fluyan hasta que desaparezcan. En realidad se acercan a la conciencia por hábito o por deseo o rechazo hacia ellos.

Comprender las leyes asociativas de ideas y pensamientos, para darse cuenta como uno se puede apartar por medio de las asociaciones del tema elegido.

La causa de la dispersión mental es producto de la infinidad de deseos ajenos al tema. Por ello la meta de muchas escuelas es trascender el deseo y la aversión para que la mente se estabilice en la transparencia y así lo que pueda haber encima de ella puede aparecer.

La visualización apropiada usando la mayor cantidad de detalles visuales, auditivos, etc. ayuda a enfocar la mente hacia adentro cerrando la puerta a las percepciones sensorias del nivel físico.

Para ser efectiva debe haber identificación con lo imaginado. Aunque uno sepa que es sólo imaginación, la técnica se hace útil si le da realidad a esto mediante el deseo de unirse, fundirse o identificarse. Similarmente uno debería hacerlo con el tema de meditación: anhelar profundamente conocerlo. Dándose cuenta que los medios intelectuales discursivos están detrás de los hechos, van tras la forma pero no captan la esencia. Al tomar conciencia vivencial de esta limitación del raciocinio especulativo y memorístico, el proceso por sí mismo debería detenerse. Sin embargo, la mente queda fijada en el máximo nivel alcanzado por el intelecto habitual, con su última representación figurada del tema, quedando sólo el impulso por saber eso. Este impulso puro, sin discurso, permitirá que lo nuevo pueda venir o fluir hacia la conciencia perceptiva. El intentar apropiarse de este flujo pondrá en funcionamiento el aspecto discursivo (producto del deseo personal) y la corriente intuitiva se interrumpirá. Después de la vivencia del conocimiento, la verdadera meditación, el mecanismo memoristico puede registrar o no el recuerdo de la experiencia, al rato de acaecida o con el transcurrir del tiempo a medida que el mecanismo de la memoria se vaya habituando a este tipo de experiencia.

Si el tema interesa o agrada mucho, ayuda a la concentración, pues el deseo personal juega a favor (como un ideal o virtud, un tema abstracto, devoción hacia una deidad, etc.). El tema puede ser de distinta naturaleza dependiente de las tendencias de la persona, temas devocionales o intelectuales.

Con la meditación podemos adquirir virtudes y desarrollar facultades, al identificarnos concientemente con la esencia de las mismas.
Podemos conocernos en sí, cuando las representaciones sensorias figuradas se detienen.

¿QUÉ HAY DETRÁS DEL MIEDO Y DE LA CULPA?

De la aspiración al progreso espiritual y de la práctica del servicio altruista viene la energía que, indirectamente, disuelve todo miedo y toda culpa, pues el yo espiritual comienza a fluir, a curar y a regenerar las zonas oscuras de la consciencia. La seguridad interior es fruto del bien practicado; según la ley de causa y efecto, ese bien repercute en la propia persona que lo hizo, eliminándole los temores sin necesidad de analizar sus motivos, ni descubrir sus orígenes.

El miedo es, entre otras cosas, el resultado de la actividad mental mal encauzada. Cuando se enfoca la mente en la meta superior de la existencia, éste se atenúa o no surge. Podríamos decir que la ignorancia acerca de lo que realmente somos en esencia es lo que hace surgir el miedo, pues nuestros sentidos sufren la presión de la existencia de miríadas de seres en el universo y, como todavía no percibimos que estamos unidos a ellos y que somos parte de una totalidad, los consideramos extraños y nos atemorizan. Influenciados por ese aspecto sensorial, nos vemos como individuos aislados y no como células de una única Vida. Pero a medida que por amor nos donamos a alguna causa o servicio altruista, tomamos conciencia de esa totalidad y el miedo se va disolviendo.

También existe un miedo atávico que acostumbra emerger del subconsciente de todos los miembros de esta humanidad, originado en la memoria de experiencias vividas en épocas prehistóricas, cuando el ambiente sobre la Tierra era en extremo inhóspito. Ese miedo todavía actúa debido a la falta de comunicación libre entre la conciencia externa y el nivel supramental del ser. Cuando esta comunicación se establece y se afirma, cuando la persona alcanza la vibración interior y profunda del alma, el miedo tiende a desaparecer.

EL MIEDO A LA MUERTE

Se agrava con la ignorancia acerca del mecanismo de la desencarnación y de la restitución de los cuerpos al reservorio general de las partículas que componen toda la sustancia del planeta. Es el terror tanto de desprenderse del mundo físico, como de entrar en lo desconocido. Se basa en la duda con respecto a la inmortalidad del ser, en la dificultad de dejar atrás cosas y personas queridas, en el recuerdo subconsciente de muertes dolorosas o difíciles tenidas en encarnaciones anteriores.

La causa principal del miedo a la muerte reside en el apego a la forma y en el poco contacto con el alma y con núcleos más profundos de la conciencia. El temor básico se refiere a la idea de no subsistir después de romper la ligazón con el mundo externo, experiencia tan necesaria.

Las muertes por accidente o por cáncer parecen ser las más temidas. Existe quien, habiendo desencarnado así en otras vidas, aún le teme; proyecta viejas impresiones sobre la vida actual, atrayendo, de este modo, condiciones semejantes. Éstas, aunque no fueron previstas para el presente, comienzan a cobrar vitalidad por la propia fuerza del miedo y de la duda. Otras personas tienen la premonición de que van a desencarnar de una de esas formas y por ello se vuelven aprensivas. En ambos casos, se logra trascender el miedo concentrando la atención en ideas altruistas y en los medios de ponerlas en práctica.

El miedo a la muerte existe en el reino humano y en el